ZONAS ECONOMICAS ESPECIALES – ZONAS FRANCAS
En primer lugar, las ZEE, así como las ZF, son regímenes legales con condiciones especiales desde el punto de vista tributario y aduanero (en algunos casos también laboral) que pretenden generar condiciones de competitividad a través de incentivos para captar tecnología, inversiones y generar empleo. Pero pertenecen a una misma “familia” y no existe un modelo de ZEE que por definición las diferencie de la ZF. Es decir, no hay una condición, artículo de la ley o exoneración diferencial que haga que uno de estos regímenes sea ZF o ZEE.
En segundo lugar, el actual régimen de ZF falló por su implementación y no por su diseño. El régimen contempla aspectos similares a las de otras ZF pero las complicaciones aduaneras, la falta de controles adecuados, la falta de otros instrumentos efectivos para promover inversiones (ej. Aeropuertos) y los excesos de parte de algunos empresarios, ocasionó lo que hoy sabemos. Como el sistema falló y no resultó apropiado para diversificar actividades que involucren industria, exportaciones, tránsitos de mercadería, etc. solo se desarrollaron como “depósitos de importación”. La percepción actual del Gobierno es exactamente la contraria: como solo se desarrollaron operaciones de importación desde la ZF, entonces el sistema falló.
Las ZEE o ZF deben ser parte de una estrategia de atracción de inversiones. Dicha estrategia debe identificar actividades que se pretenden promover y definir instrumentos adecuados para cada una. Las ZEE seguramente comprendan una amplia gama de actividades, pero no todas. Pretender hacer cualquier cosa en una ZF complica la reglamentación de las operaciones y la hace ineficiente. Ejemplo, aeropuertos, hospitales, teleférico.
Aunque el enfoque esté en el desarrollo de la ZEE y profundicemos en este punto, debemos al menos delinear una estrategia más amplia de atracción de inversiones que ofrezca alternativas para actividades que no encajan bien en la ZEE.
Las exoneraciones tributarias y arancelarias son importantes para atraer inversiones pero no son suficientes. Las ZF ecuatorianas ofrecen 100% de exoneraciones y son el ejemplo claro de lo señalado.
No se establecen inversiones donde no hay acceso al mercado. Demoras y complicaciones aduaneras e inflexibilidad en la determinación del mercado final de las mercancías agrega costos y riesgos que alejan a las ZEE de los mercados. Entrar y salir de las ZEE debe ser ágil y seguro y esto constituye el principal factor diferencial, por encima de cualquier exoneración tributaria.
Si el propósito es incentivar la investigación y desarrollo tecnológico, esto atraerá a empresas desarrolladoras con economías de escala que pagaran menos impuestos, menos aranceles, ocuparan mano de obra y compraran insumos y servicios ecuatorianos generando una gran posibilidad de ampliar la diversificación de la producción de bienes y servicios para Ecuador y el mundo.
Si las ZEE tienen como objeto principal las exportaciones, en el mejor de los casos se instalarán empresas que pagarán menos impuestos para exportar, ocuparán mano de obra y, eventualmente comprarán materias primas y servicios en el Ecuador extendiendo el efecto de desarrollo. Y punto, acá se termina todo. El resto de los exportadores no obtienen ningún beneficio.
Si las ZEE también permiten actividades comerciales y se promueve la captación de tránsitos, mejorará la conectividad del país afectando positivamente a TODO el sector del comercio exterior, el que está en la ZEE y paga menos impuestos y el que está fuera y paga completo. Porque el principal problema de competitividad de la producción ecuatoriana no es una “excesiva carga tributaria” sino los costos logísticos y las ineficiencias, que implican tiempo, en los procesos.
Los controles del fisco y la aduana están destinados a evitar ilícitos. El nivel de los controles está asociado al riesgo. Se supone que en las ZEE se debería reducir el riesgo por tener las operaciones limitadas territorialmente. El riesgo existe cuando algo entra al país. En este sentido, si la CAE y las administradoras de ZEE diseñan adecuadamente los controles aplicando tecnología, se pueden simplificar enormemente las operaciones y así reducir los costos logísticos significativamente.
El sistema de gestión en el recinto especial, debe diseñarse para una ágil apertura de empresa en términos de tiempo y costo en el territorio de una ZEE, reduciendo así las ineficiencias y los tiempos. Las exigencias de desempeño (inversión, generación de mano de obra, etc.) deben ser impuestas al desarrollador de la ZEE pero no a cada empresa que se instala.
Estas deben ser también las ventajas permanentes de la ZEE ya que en la mayoría de nuestros países Latinoamericanos el tiempo y costos implicados en hacer los negocios son muy altos.
En resumen:
1. Debe concebirse las ZEE dentro de una estrategia de promoción de inversiones de MDMQ que contemple otros instrumentos;
2. Debe asegurarse una operación ágil y segura bajo estricto control del Estado. Este es la principal ventaja
3. Deben promoverse actividades de desarrollo tecnológico e innovación, comerciales y de servicios logísticos que generen aplicación tecnológica, tránsito de mercaderías y mejoras en la conectividad de la ciudad y del país.
4. Debe facilitarse la constitución de empresas; y,
5. Debe profundizarse la gestión de zonas francas por todo lo expuesto anteriormente.
viernes, 16 de octubre de 2009
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